qapitaliza MARKETPLACE
Antes de poner un precio, conviene entender qué mira realmente un comprador. Esta guía te da los criterios, no una calculadora ni una tasación automática.
El valor de un negocio digital depende de sus ingresos netos y de si son recurrentes o esporádicos, de la tendencia del tráfico, de cuánto depende el negocio de vos para funcionar, de qué tan diversificadas están sus fuentes de ingreso y de los activos que se transfieren con la venta: dominio, código, contenido, audiencia. No existe una fórmula única ni un múltiplo universal: es un rango que cada comprador ajusta según lo que puede verificar. En Qapitaliza publicás ese número gratis, sin comisión, y cada publicación pasa por curaduría humana antes de salir al catálogo.
Antes de preguntarte «cuánto vale mi negocio», conviene mirarlo con los mismos ojos que un comprador serio. Estos son los cinco puntos que más pesan.
Una suscripción o un ingreso que se renueva todos los meses vale más que un pico de ventas puntual: cuanto más previsible la plata que entra, menos riesgo percibe el comprador.
No importa solo cuántas visitas tenés hoy, sino hacia dónde van: un tráfico estable o creciente durante varios meses pesa más que un pico reciente que puede desinflarse.
Si el negocio funciona porque vos escribís el contenido, atendés a los clientes o cerrás las ventas en persona, el comprador descuenta ese riesgo. Un negocio que opera sin vos vale más que uno que sos vos.
Depender de un solo canal de tráfico, un solo proveedor o un cliente grande es frágil. Varias fuentes de visitas e ingresos sostienen mejor la valuación.
Lo que importa es la ganancia neta real, después de herramientas y proveedores, y cuántas horas por semana exige mantener el negocio andando.
Tres enfoques cubren casi todos los casos y suelen combinarse: uno pone el piso, el otro el techo.
Se toma la ganancia neta mensual o anual y se la multiplica por un factor que refleja el riesgo del negocio. No hay un número universal: el rango sube cuando los ingresos son recurrentes, el tráfico crece y la operación está documentada, y baja cuando todo depende de vos o de una sola fuente.
Mirás publicaciones de activos parecidos —mismo tipo, ingresos y tráfico en un orden similar— para calibrar tu rango, sin tomar como referencia los ejemplos de demostración del catálogo, que están identificados como tales.
Cuánto costaría construir hoy el mismo activo desde cero: desarrollo, contenido, posicionamiento, audiencia. Es el enfoque más común para cómo valuar una startup que todavía no genera ganancia estable pero ya construyó activos concretos.
La valuación no es un número fijo: es una foto del negocio, y esa foto se puede mejorar antes de sacarla.
El precio se defiende con datos, no con adjetivos.
Con estos datos ordenados, ya podés publicar gratis tu activo con un precio que se sostiene.
No es lo mismo preguntarte cuánto vale mi página web que cuánto vale mi dominio: los mismos criterios pesan distinto según el tipo de activo.
Pesa la audiencia propia, la antigüedad del dominio y de dónde viene el tráfico: el que llega por búsquedas o por una lista propia vale más que el que depende de una sola campaña.
Importa el margen real después de proveedores y logística, la recurrencia de los clientes y si esa relación con los proveedores se transfiere con la venta.
El ingreso recurrente y su estabilidad valen más que el volumen de usuarios sueltos, y el stack define cuánto le cuesta al comprador seguir operándolo. Los criterios específicos están en vender mi SaaS.
Pesa el valor de marca o posicionamiento que ya tiene, más que el negocio que corre sobre él: historial, enlaces y con qué facilidad se transfiere.
Si preferís ver primero el proceso completo antes de definir un número, empezá por cómo funciona Qapitaliza o mirá el catálogo para calibrar contra otras publicaciones.
No. Qapitaliza no hace tasaciones ni tiene una calculadora de precio: vos definís el número con criterios como los de esta guía. La curaduría humana revisa que la publicación sea consistente, pero no fija ni corrige precios.
No hay un múltiplo único que sirva para todos los casos, y conviene desconfiar de quien te dé uno sin mirar tu negocio. Armá un rango más alto si tus ingresos son recurrentes, el tráfico crece y la operación está documentada, y más bajo si el negocio depende de vos o de una sola fuente.
Sí. Podés editar tu publicación —precio y moneda incluidos— en cualquier momento, por ejemplo si el interés real que recibís te hace revisar el número.
Con el valor de reposición —lo que costaría construirlo hoy desde cero— y el potencial demostrable: tráfico, audiencia, posicionamiento. Publicalo como proyecto y mostrá esas métricas en lugar de facturación.
Mucho: es uno de los descuentos más grandes que aplica un comprador. Documentar los procesos y delegar tareas antes de vender está entre las mejoras de valuación más rentables que podés hacer.
Ya sabés qué mira un comprador, qué métodos existen y cómo ordenar tus datos. Publicá gratis en Qapitaliza, sin comisión, y dejá que la curaduría humana valide que tu publicación es consistente. Si te quedan dudas generales sobre el marketplace, están en las preguntas frecuentes.
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