qapitaliza MARKETPLACE
Vender tu SaaS es vender el negocio entero —código, usuarios e ingresos— a otra persona, no vender planes a tus clientes. Te contamos dónde y cómo hacerlo en Argentina.
Vender mi SaaS significa vender el negocio completo —el código, la base de usuarios, los ingresos recurrentes y todo lo que hace funcionar el producto— a otra persona o empresa, no vender suscripciones a tus clientes actuales. En Qapitaliza, el marketplace argentino de compra-venta de negocios digitales, publicás tu SaaS gratis y sin comisión por la venta: armás la ficha con tus métricas, un curador humano la revisa antes de que salga al catálogo y respondés a los interesados por mensajería interna, sin intermediarios. El precio y la negociación los definís vos, directo con cada comprador.
Si te preguntás dónde vender un proyecto de software que armaste, la respuesta depende de en qué etapa está. Esto es lo que entra en la categoría:
Un producto con suscripciones activas y facturación mensual. Mostrá cómo evolucionaron los ingresos y de qué plan vienen: es el dato que más pesa en la ficha.
Si querés vender una app con usuarios activos, la métrica que importa es el uso real —sesiones, retención— no solo las descargas acumuladas.
Un producto funcional que no factura aún se vende por lo que ya construiste: código, diseño y validación de mercado. Vender tu MVP es publicarlo como proyecto, no como negocio facturando.
Un desarrollo que dejaste de mantener pero que sigue teniendo gente usándolo tiene valor para quien quiera retomarlo y seguir desde donde lo dejaste.
Vender tu página web o tu tienda cuando corren sobre un backend a medida —no un armador estándar— sigue la misma lógica que vender un SaaS: por el producto, no solo por el dominio.
Antes de definir la categoría, podés ver cómo se arman otras publicaciones en el catálogo; tené en cuenta que incluye ejemplos de demostración identificados como tales.
Un comprador de SaaS evalúa con datos, no con promesas: cuanto más completa la ficha, mejor filtra el marketplace a los interesados serios. Antes de publicar, tené a mano:
Vender un SaaS no es como vender un producto físico: buena parte de la información se comparte de a poco, a medida que la conversación con un interesado avanza.
Un interesado te escribe desde tu ficha y se abre un hilo de mensajería interna: ahí arranca la conversación, sin exponer tus datos personales.
A medida que avanza la conversación, compartís lo que el comprador necesite para decidir: accesos de solo lectura, métricas más finas, fragmentos de código.
Precio, forma de pago y condiciones los cierran ustedes dos, directo: Qapitaliza no participa de la negociación.
Código, cuentas, dominio y clientes se transfieren según lo que acuerden las partes. Qapitaliza no ejecuta ni garantiza ese paso.
El detalle completo del proceso de publicación en seis pasos está en publicar gratis.
Estos son los motivos más comunes por los que una publicación de SaaS recibe menos consultas, o consultas por menos plata:
En la compra venta de apps, SaaS y otros negocios digitales, la confianza pesa tanto como el producto. Por eso:
Publicar tu SaaS no cuesta nada y no se cobra comisión por la venta: el precio lo definís vos y te lo quedás entero cuando cerrás la operación.
Antes de publicar, tu identidad se verifica cruzando tu CUIT o DNI contra el padrón fiscal argentino: eso le da peso a tu ficha desde el primer mensaje.
Cada publicación pasa por una persona antes de salir al catálogo, que revisa que la ficha sea consistente y esté completa.
Negociás con cada comprador por mensajería interna, sin intermediarios ni datos personales expuestos hasta que vos decidís compartirlos.
Si querés ver el proceso completo antes de publicar, mirá cómo funciona Qapitaliza, y si todavía no tenés un precio en mente, la guía de cuánto vale un negocio digital te da los criterios. Para otras dudas generales sobre el marketplace, están las preguntas frecuentes.
No necesariamente. La venta transfiere el negocio —código, cuentas e ingresos— a un nuevo dueño, que puede seguir cobrando las mismas suscripciones. Qué pasa con cada cliente puntual es algo que acuerdan comprador y vendedor al definir la transferencia.
Sí. Podés publicarlo como proyecto y mostrar tráfico, usuarios o el estado de desarrollo en lugar de facturación. Clasificar bien el tipo de activo es lo que hace que te encuentre el comprador indicado.
No. En la ficha pública mostrás una descripción y métricas generales. Los detalles finos —accesos, código, cifras exactas— se comparten por la mensajería interna, cuando la conversación con un comprador concreto avanza.
Qapitaliza verifica la identidad de quien vende, no la de quien compra. Antes de compartir información sensible o avanzar con una transferencia, avanzá gradualmente por la mensajería interna y pedí lo que necesites para confiar en la otra parte.
Es algo para resolver en el acuerdo con el comprador, no en la publicación. Nombralo en la ficha o comentalo por mensajería: la transferencia del activo la acuerdan las partes, Qapitaliza no la ejecuta ni la garantiza.
Armá la ficha con tus métricas, pasá la curaduría humana y respondé a compradores reales por mensajería interna, sin comisión y sin que nadie se meta en el medio de la operación. El precio, la negociación y la transferencia siguen siendo un acuerdo directo entre vos y quien compra.
Qapitaliza se integra con QCompany, Qobra, Qontabiliza, Qontrata, Qautiva y Qomunica.