Antes de pagar por un negocio online, revisalo en siete frentes: ingresos y tráfico comprobados con accesos de lectura, titularidad del dominio, cuentas y proveedores, deudas y obligaciones, el contrato, la forma de pago y el traspaso ordenado. La regla de fondo es que nada de lo que te cuenta el vendedor vale hasta que lo ves en la fuente: la plataforma de cobro, la analítica o el registro del dominio. Esta guía sirve para quien compra un sitio, una tienda online, un SaaS o una cuenta, y complementa la de fondo de comercio.

Es información general, no asesoramiento. Una operación concreta necesita un abogado y un contador.

1. Ingresos: verificalos en la fuente, no en una captura

Una captura de pantalla se puede editar; la sesión en vivo no. Pedile al vendedor que te muestre los ingresos desde la plataforma donde se cobran (la pasarela de pagos, la tienda, el sistema de suscripciones) en una videollamada, o que te dé un acceso de sólo lectura. Después cruzá tres cosas entre sí:

Si los tres números no cierran, preguntá por qué antes de seguir. Mirá también la estacionalidad (un mes récord no es un promedio), los reembolsos y contracargos, y qué parte de los ingresos depende de un solo cliente o de un solo canal. Si el negocio es un SaaS, separá los ingresos recurrentes de los pagos únicos y pedí la lista de bajas.

Con esos datos podés comparar el precio pedido con los métodos que explicamos en cuánto vale un negocio digital.

2. Tráfico: de dónde viene y de quién es

Pedí acceso de lectura a la analítica y al panel del buscador, y no te quedes con el total de visitas: mirá de dónde vienen. Un sitio cuyo tráfico viene casi todo de un anuncio pago, de una cuenta de red social que no se transfiere o de una sola publicación bien posicionada es más frágil que uno con visitas repartidas entre varias fuentes. Revisá además:

3. El dominio: quién es el titular y cómo se transfiere

El dominio es el activo que más duele perder. Verificá que el titular que figura en el registro sea el vendedor (o la sociedad que vende), no un diseñador, un socio anterior o una agencia. En un dominio .ar el titular está registrado en NIC Argentina, y según la página oficial del trámite la transferencia a otro titular se inicia desde la plataforma Trámites a Distancia (TAD), con el usuario registrado, completando la documentación que pide el trámite.

La otra parte también tiene una tarea. Según las preguntas frecuentes de NIC Argentina, quien recibe el dominio entra a «Mis trámites», abre «Tareas pendientes», hace clic en el botón de tres puntos del trámite y elige «Aceptar Transferencia». Eso significa que, antes de pagar, tenés que tener tu usuario de NIC Argentina creado y validado. El arancel de la transferencia depende del tipo de trámite y se consulta en la sección de aranceles de nic.ar; quién lo paga es un punto para fijar en el contrato.

Si el dominio es .com u otra terminación, el procedimiento lo define el registrador donde está contratado: pedile al vendedor que te muestre quién es el registrador y confirmá allí cómo se cambia el titular. Pedí también que el correo de contacto del dominio no quede asociado a una casilla del vendedor.

4. Cuentas, plataformas y proveedores

Armá una lista de todo lo que hace funcionar el negocio y de quién es el titular de cada cosa: la tienda o el alojamiento, la pasarela de pagos, el correo, las redes sociales, las cuentas de publicidad, los proveedores de stock o de logística, las licencias de software y las integraciones. Para cada una preguntate:

Cada plataforma tiene sus propias reglas para traspasar una cuenta; revisalas antes de firmar, no después. Si la cuenta no se puede transferir, lo que estás comprando es menos de lo que parece, y eso tiene que reflejarse en el precio.

5. Deudas, juicios y obligaciones pendientes

Pedí por escrito una lista de lo que el negocio debe: proveedores, impuestos, alquileres, créditos, devoluciones a clientes y, si hay empleados, cargas laborales. En la nota sobre fondo de comercio explicamos que la ley 11.867 prevé una nota firmada del vendedor con sus deudas y un plazo para que los acreedores se opongan; esa misma lógica sirve aunque el negocio sea online. Si el vendedor dice «no debo nada», pedí que lo firme y verificá lo que puedas: situación fiscal, juicios en curso y reclamos de clientes.

Para un negocio chico y sin empleados, a veces conviene comprar sólo los activos (dominio, sitio, marca, cuentas) y no una sociedad: así no heredás sus deudas. Es una decisión para tu contador y tu abogado.

6. El contrato: qué tiene que decir

Un acuerdo por mensajes no alcanza. El contrato tiene que listar con precisión qué se transfiere (dominios, código, cuentas, marca, base de clientes, contratos con terceros), el precio y la forma de pago, la fecha de entrega, las declaraciones del vendedor sobre ingresos, tráfico y deudas, y qué pasa si resultan falsas. Sumá una cláusula de no competencia por un tiempo y una de acompañamiento posterior a la entrega (por ejemplo, 30 días de soporte para la migración). Si el negocio es un fondo de comercio en sentido legal, mirá las cláusulas que detallamos en el boleto de compraventa de un fondo de comercio.

7. Pago y traspaso: en qué orden

Evitá pagar todo por adelantado a una persona que no verificaste. Un orden razonable: acuerdo firmado, pago en tramos atados a hitos (por ejemplo, un primer pago al firmar y el resto al completarse la transferencia del dominio y de las cuentas), y recién entonces cambio de claves. Durante el traspaso, cambiá todas las contraseñas, revisá quién más tiene acceso a cada cuenta y dejá constancia de la fecha y hora de cada entrega.

Usá medios de pago que dejen registro bancario. Y guardá el comprobante: lo vas a necesitar para tu contabilidad.

Qué hace Qapitaliza en este proceso y qué no

En Qapitaliza el catálogo es de acceso libre y cada consulta al vendedor se hace por la mensajería interna de la plataforma. Los vendedores pasan por una verificación de identidad contra el padrón fiscal argentino y cada publicación pasa por una curaduría humana antes de salir al catálogo. Eso ordena el primer contacto, pero no reemplaza tu revisión: el precio, la forma de pago y la transferencia del activo los acordás directamente con el vendedor, y Qapitaliza no participa de esa parte ni cobra comisión por la operación. Además, el catálogo incluye ejemplos de demostración con cifras simuladas, que no tenés que usar como métricas verificadas. Acá está el recorrido completo.

Preguntas frecuentes

¿Qué es lo primero que tengo que pedirle al vendedor?

Acceso de lectura (o una videollamada en vivo) a la plataforma donde se cobran los ingresos, y el dato de quién figura como titular del dominio.

¿Cómo se transfiere un dominio .ar?

Se inicia en la plataforma Trámites a Distancia (TAD), en el trámite de transferencia de NIC Argentina, y la persona que lo recibe lo acepta desde «Mis trámites» y «Tareas pendientes». El arancel se consulta en nic.ar.

¿Puedo pagarle todo al vendedor al firmar?

Podés, pero es el punto de mayor riesgo. Conviene atar parte del pago a que el dominio y las cuentas ya estén a tu nombre.

¿Qué pasa si las cuentas no se pueden transferir?

Revisá las reglas de cada plataforma antes de firmar. Si hay que abrir cuentas nuevas y migrar, el negocio que comprás es distinto y el precio debería reflejarlo.

¿Necesito abogado para comprar un sitio?

Para un contrato de cierta importancia, sí: te ayuda a redactar qué se transfiere, las declaraciones del vendedor y las consecuencias de un incumplimiento. Consultá también con tu contador por el tratamiento impositivo.

Fuentes

Argentina.gob.ar, transferir un dominio de internet; NIC Argentina, preguntas frecuentes: aceptar una transferencia; NIC Argentina, dominios y aranceles; Ley 11.867. Revisado el 2 de noviembre de 2026. Q Company.